dimarts, 27 de setembre de 2011

La era de la Señora Muerte

La hipocresía está reinando actualmente en la diplomacia mundial. El respeto del derecho internacional es una farsa. Algunos países poderosos militarmente —con un pasado colonialista— han resurgido sus viejas taras de dominación camuflada esta vez —y cínicamente— bajo nobles aspectos humanitarios. El Mundo se está convirtiendo cada vez más en una jungla donde prima la decisión del más fuerte. Con razón el fallecido premio Nobel de literatura, el magistral escritor y pensador José Saramago nos advertía del engaño y de su principal ingrediente: la mentira como arma de destrucción masiva. Nuestro colega Pepe Escobar nos explica lo que se está tramando.

La Muerte [también llamada la Parca, Reaper en inglés] no fue formalmente invitada a la juerga anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
En tiempos antiguos, solía ser conocido como el Grim [Sombrío].
Sombrío sigue siendo un sujeto astuto – siembre bajo diversos disfraces.
Reinventando el concepto de la muerte desde arriba, puede llamarse MQ-9 Reaper y pavonear sus cosas equipadas con misiles Hellfire (fuego del infierno).
O puede llevar un traje de negocios y encarnar la persona del presidente de EE.UU.

Llevadme al objetivo a tiempo

Barack Obama, desde su podio en la ONU, dijo al mundo: «Que no quepa duda: la marea de la guerra retrocede».
Especialistas neo-orwellianos en dorar la píldora apenas pudieron superarlo.
Refiriéndose a la operación de la OTAN al bombardear a Libia hacia la democracia, Obama subrayó: «Así se supone que debe trabajar la comunidad internacional».
Virtualmente en el momento preciso, el sospechoso usual, un «funcionario de la OTAN», filtró la información de que la alianza acababa de extender su misión de bombardeo de Libia por otros 90 días antes de que la tarjeta verde expirara el próximo martes. Por supuesto, las bombas inteligentes de la OTAN solo reconocen a los malos, y no causan daño colateral.
En cuanto a la «comunidad internacional» –que ahora incluye solo a miembros de la OTAN y a monarquías del Golfo Pérsico, excluyendo a todos los demás– todavía «tendrá que responder a los llamados por cambio» en Medio Oriente, según Obama. Los objetivos identificados, lo que no sorprende, son Siria e Irán.
Y entonces, también en el momento preciso, los acostumbrados «funcionarios estadounidenses» filtraron la información de que el gobierno de Obama prepara lo que el [diario] Washington Post describió como «una constelación de bases secretas de drones para operaciones de contraterrorismo en el Cuerno de África y la Península Arábiga».
Objetivos identificados, ya atacados, son Somalia y Yemen.
En cuando a la excusa, no hay sorpresas: es el mismo antiguo espíritu diabólico, al Qaida. Una vez más los «contratistas de la defensa» del complejo industrial-militar, comenzaron a descorchar su [champán] Moet.

Una línea aérea asesina de bajo coste

Como saben perfectamente esos contratistas, Washington está involucrado ahora en no menos de seis guerras –o «cinéticas» lo que sea, como la Casa Blanca las define– en Iraq, Libia, Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia.
Para nuestro amigo, el MQ-9 Reaper, el cielo es, literalmente, el límite.
Expande su huella de AfPak [Afganistán-Paquistán] a toda África Oriental hasta el Golfo de Adén. Ahora estará basado en Etiopía así como en las Seychelles, ese adorable archipiélago del Océano Índico famoso por sus fabulosas playas y sus balnearios de 10 estrellas.
La flota de «cazadores-asesinos» de MQ-9 Reapers –es decir, capaces en Pentagonés tanto de «vigilar» como de «atacar», aparcada en un hangar cerca de la principal terminal para pasajeros en Victoria, en las Seychelles, llevará a un nuevo nivel el concepto de la aerolínea de bajo presupuesto.
Aunque son presentados como inocentes juguetes que vuelan sobre Somalia «para apoyar los actuales esfuerzos de contraterrorismo», podemos apostar más botellas de [champán] Moet a que tarde o temprano las hazañas de esa línea aérea asesina de bajo coste lleguen a los titulares.
Naturalmente, ningún MQ-9 Reaper bombardeará a los libios vinculados a al Qaida, conocidos anteriormente como rebeldes, que ahora ejercen el control militar total de Trípoli.
Esto solo sucederá cuando islamistas libios de la línea dura comiencen su ritmo de talibanización – sea como parte de un gobierno del Consejo Nacional de Transición o como fuerza guerrillera combatiendo a la OTAN. El Pentágono siempre respeta la consigna de cuidar mejor a sus futuros enemigos que a sus amigos actuales.
En ese universo impregnado de neolengua de «círculos mejorados de vigilancia», apenas se piensa en daño colateral. Incluso un think-tank del establishment como la Brookings Institution ha subrayado que por cada «terrorista» muerto, «también han muerto algo como 10 civiles». Cálculos más realistas apuntan a una ratio de 15 civiles por cada «terrorista» que muerde el polvo.
Y esto, mientras el modo de guerra PlayStation Estadounidense, promovido por el Pentágono, nunca cesa de ser mejorado: Reapers, o hijos de Reapers, pronto realizarán por sí solos sus tareas, utilizando solo software de despunte y sin intervención humana.
Lo que nos lleva de vuelta a Obama.

La libertad no es para vosotros

Desde su púlpito en la ONU, Obama subrayó: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».
Esto no se aplica a los palestinos – porque el actual presidente de EE.UU. teme que si lo dijera se sumaría a las filas de desocupados en noviembre de 2012.
Obama también dijo: «Los israelíes han sido muertos por cohetes y atacantes suicidas». Pero en su opus de 47 minutos en la ONU nunca intentó de admitir algo como: «Los palestinos han sido muertos por ataques aéreos, bombas inteligentes, bombas estúpidas, aplanadoras, francotiradores, castigo colectivo y Reapers».
Obama tampoco trató siguiera de mencionar, aunque fuera de pasada, las fronteras previas a 1967 de un futuro Estado palestino – algo que apoya virtualmente todo el planeta. No es ninguna maravilla, considerando que recientemente Obama ni siquiera pudo persuadir al gobierno israelí de que dejara de construir asentamientos en tierra robada.
En cuanto a la posición de Washington ante la solicitud de Estado miembro de la ONU de Palestina, torrentes de bites han tratado de explicar cómo EE.UU. debe ajustarse a las demandas de Israel mientras pretende no estar a las órdenes de Israel.
En vísperas de la hora de la verdad en el Consejo de Seguridad de la ONU, Palestina ha conseguido los nueve votos de los 15 que necesita para ser reconocida como Estado – y por lo tanto lograr por lo menos una resonante victoria moral, incluso a pesar del inevitable veto de EE.UU.
De modo bastante significativo, los votos son los de las cinco potencias emergentes del BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica – más Bosnia, Gabón y Nigeria.
Alemania, Colombia y EE.UU. están listos para votar en contra. Por lo tanto, inevitablemente, EE.UU. ejerció fuerte presión sobre Bosnia (un país de mayoría musulmana), Gabón y Nigeria (miembro de la Organización de la Conferencia Islámica, OIC, por sus siglas en inglés).
No importa que la idea de un Estado palestino sea un consenso virtual en la comunidad internacional – la verdadera de carne y hueso, no el fantasma blandido por Washington.
Sin embargo, una mirada al mapa, comparando la erosión de la tierra palestina de 1946 a 2011, basta para mostrar que Israel ya ha asesinado la solución de dos Estados, no importa lo que pase en la ONU.
Lo que importa son los «hechos en el terreno» de Israel como dominatrix suprema de la política exterior de EE.UU. así como el Congreso en su calidad de ramera de Israel. Lo que importa es que Obama trate de tentar a los musulmanes con su retórica florida en Estambul y El Cairo solo para que se sometan dócilmente y cuando las cosas se compliquen, sientan el látigo de la dominatrix.
Y todo esto, mientras desde el Norte de África a Medio Oriente las multitudes luchan por la misma «libertad» de la que supuestamente gozan estadounidenses (e israelíes), pero que es eternamente negada a los palestinos.
Pase lo que pase en la ONU, Israel hizo el negocio del siglo. Bajo la cobertura del retorno a un «proceso de paz» muerto en vida, sucesivos gobiernos israelíes logran robar tierra palestina, construir asentamientos ilegales y causar dilaciones, mientras EE.UU. paga el pesado precio político.
Washington no solo paga por los asentamientos, sino combate virtualmente a todos los enemigos de Israel, antagoniza mortalmente a 1.300 millones de musulmanes en todo el mundo, gasta billones [millones de millones] de dólares y va a la bancarrota haciendo una «guerra contra el terror».
Lo que nos lleva a otra personificación de la Muerte [la Parca].
Puede ser un MQ-9 en AfPak o en la nueva ruta asesina Seychelles-Somalia.
Puede ser canalizado por el presidente de EE.UU. Y puede responder al nombre de Bibi. Está aquí, allá, por doquier. Temed al Reaper. O ya veréis…
Voltairenet

dissabte, 17 de setembre de 2011

Ganan las finanzas, pierde la economía real: el futuro ya está aquí

Durante las últimas décadas se ha venido produciendo un cambio en las economías occidentales. Del capitalismo industrial se ha pasado al financiero, de la preeminencia de la actividad productiva a la crediticia y de mercados.
Acaba de concluir su primera fase que ha implicado la casi desaparición de la economía “real” en favor de la financiera y la concentración de poder en reducidas manos de este sector. Para ello se ha usado la ilusión monetaria que logró convencer a los ciudadanos que endeudarse significaba ser más rico, sin que, en realidad, se operara cambio alguno en su situación. Pero claro, cuanta más deuda, más dependencia del sector financiero.  

Ahora, con esta crisis, se está entrando en la segunda fase de esta transformación, la de la total ocupación de los fondos públicos. ¿Cómo lo logran?  
Primero, a través del miedo. Los trabajadores ven el despido tan cerca (según la OIT, el desempleo está en su nivel más alto nunca registrado) y se encuentran con tan poco ahorro y tan escasas posibilidades de encontrar otro trabajo, que aceptan cualquier medida económica por dañina que les resulte.
Empecemos por el descenso de los costes salariales. Según Greenspan, la deuda “cura” el problema laboral y está en la génesis de la contracción de la retribución a los empleados. Vaya, haber empezado por ahí cuando fue Presidente de la Reserva Federal.

Sigamos con el déficit público. En los Estados Unidos, la Comisión de Responsabilidad Fiscal está más preocupada por el agujero presupuestario que por el crecimiento. El mismo título del estudio asusta: “El Momento de la verdad”. ¿De qué “verdad”? ¿La “verdad” de que su gobierno puede, siempre, pagar su deuda al endeudarse en su propia moneda? ¿La “verdad” que Estados Unidos jamás entrara en bancarrota, a menos que así lo desee? ¿Qué es esto?
Entre los miembros de esta Comisión hay ex vicepresidentes de la FED, ex directivos de Morgan Stanley y profesionales de perfil similar. Gente preparada que sabe que están mintiendo a sus compatriotas. Interesa transmitir la idea de que unos gobiernos sumamente ineptos y proclives a dispendios sin control convierten todo gasto público en improductivo.
Se busca convencer a los ciudadanos de que la situación actual no permite el déficit del Estado, que son inviables las estructuras públicas de pensiones o de salud. No se explica que no todo el gasto de la administración es dispendio ni que la falta de superávit comercial implica déficit del sector privado o el público, como recordamos hace quince días en esta misma columna.
El resultado es que los ciudadanos han asimilado que si no aceptan las medidas de austeridad, sufrirán la mayor recesión de la Historia. Si no acatan resignadamente los recortes, el límite de la deuda USA no se podrá aprobar (dicho por el mismo partido que lo aumentó en diez ocasiones anteriores). Sin ajustes, sus pensiones corren peligro.
El objetivo es destinar los recursos públicos y el endeudamiento del Estado a apoyar el rescate de las entidades financieras y evitar minusvalías en las carteras de las entidades.
El sector financiero sabe que el sistema no da más de sí. Puede aguantar un poco más, coger el dinero del nuevo QE y moverlo hacia Asia donde está el futuro gracias a una población ávida por consumir y endeudarse. Pero sabe que la deuda total, tanto en los EEUU como en la UE, no puede pagarse.
En esta operación, el papel del BCE es fundamental. La labor principal de un banco central es la de financiar el gasto del Estado con la compra de su deuda. El BCE es diferente: tiene prohibido la compra en el mercado primario. Su tarea se limita a controlar la inflación.
Así, los países de la UE, en lugar de endeudarse a través de su banco central como ocurre en Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Noruega… lo hacen pagando el 5% a los bancos comerciales que después venden la misma deuda al BCE. McCoy ya lo denunció en su columna. Mientras, Estados Unidos se financia a través de la FED al 0%.
¿Si los 114.000 millones de euros emitidos en el 2011 lo hubieran sido al, digamos, 0,5%, cuanto dinero se habría ahorrado el Estado? Según los Presupuesto Generales del Estado, 27.400 millones para el pago de intereses. ¿Quién gana con este mecanismo? ¿El ciudadano?
Ante todos estos cambios, la respuesta propuesta por unos y por otros pasa por un gobierno único europeo. Todavía más centralización del poder, menos democracia. ¿Tanto sufrimiento inflingido para acabar en esto?

Fuente: Cotizalia

dilluns, 18 d’abril de 2011

La «Doctrina Obama» Libia y la nueva doctrina estratégica de los EE.UU. por Thierry Meyssan*

La operación militar aliada en Libia marca un cambio estratégico importante. Washington ha renunciado a una guerra de ocupación y ha subcontratado a sus aliados las futuras operaciones en tierra. Thierry Meyssan describe un nuevo paradigma estratégico de los Estados Unidos: la globalización forzada se interrumpe, la era de los dos mundos comienza.


Robert Gates y Barack Obama.
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A menudo se dice que los generales no anticipan el cambio que viene y preparan la próxima guerra como si debiera ser similar a la anterior. Esto se aplica a los comentaristas políticos: interpretan los nuevos eventos no por lo que son, sino como si repitieran a los que les precedieron.
Cuando los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abidine Ben Alí en Túnez y en Egipto, Hosni Mubarak, muchos pensaban asistir a una «revolución de jazmín» [1] y una «revolución de la flor de loto» [2], al igual que las revoluciones coloreadas que la CIA y la NED han llevado a cabo de forma encadenada desde la desaparición de la URSS. Algunos hechos parecen darles la razón, como la presencia de agitadores serbia en El Cairo o la difusión de la propaganda [3]. Pero la realidad era muy diferente. Estas rebeliones eran populares y Washington intentó, sin éxito, desviarlas para su provecho. En definitiva, tunecinos y egipcios no aspiraban a la American Way of Life (el estilo de vida estadounidense), sino más bien para deshacerse de gobiernos títeres manipulados por los Estados Unidos.
Cuando se produjeron disturbios en Libia, estos mismos comentaristas han tratado de recuperar la zaga de la realidad al explicar que en esta ocasión, se trataba de un levantamiento popular contra el dictador Gaddafi. A continuación, acompañaban sus editoriales de dulces mentiras, presentando al coronel como un eterno enemigo de la democracia occidental, olvidando que colaboraba activamente con los Estados Unidos desde hace ocho años [4].
Sin embargo, si miramos más de cerca, lo que está ocurriendo en Libia es el primer avivamiento del antagonismo histórico entre Cirenaica por un lado, Tripolitania y Fezzan del otro. Es sólo en segundo lugar que este conflicto ha tomado una inclinación política, la insurrección identificándose con los monárquicos, a los que pronto se les unieron todo tipo de grupos de la oposición (nasseristas, khomeinyistes comunistas, islamistas, etc ...). En ningún momento la insurrección se ha extendido en todo el país.
Cualquier voz que denuncia la fabricación y la instrumentación de este conflicto, etiquetándolo de colonial, recibe protestas. La opinión de la mayoría admite que la intervención militar extranjera permite que al pueblo libio liberarse de su tirano, y que los errores de la coalición no puede ser peor que los crímenes de este genocida. Sin embargo, la historia ya ha demostrado la falsedad de este razonamiento. Por ejemplo, muchos iraquíes opuestos a Saddam Hussein y que acogieron como salvadores a las tropas occidentales dicen que, ocho años y un millón de muertes más tarde, que la vida era mejor en el país en tiempos del déspota.
Sobre todo, esta opinión se basa en una serie de convicciones erróneas:
- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a aquello que parece dar crédito a la proximidad cronológica y geográfica con Túnez y Egipto, el pueblo libio no se levantó contra el régimen de Gaddafi. Este todavía tiene legitimidad popular en Tripolitania y Fezzan, regiones en las que el coronel había distribuido armas a la población para resistir el avance de los insurgentes de Cirenaica y de las potencias extranjeras.
- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a lo que parecen apoyar las declaraciones del furioso "Hermano Líder" mismo, Gadafi nunca ha bombardeado su propia población civil. Ha hecho uso de la fuerza militar contra el golpe de Estado sin tener en cuenta las consecuencias para la población civil. Esta distinción no tiene importancia para las víctimas, pero en derecho internacional separa los crímenes de guerra de los crímenes contra la humanidad.
- Por último, contrariamente a lo afirma la propaganda y el al romanticismo revolucionario de opereta de Bernard Henry Lévy, la revuelta de Cirenaica no tiene nada de espontánea. Fue preparada por la DGSE, el MI6 y la CIA. Para formar el Consejo Nacional de Transición, los franceses se basaron en la información y los contactos Massoud El-Mesmar, antiguo compañero y confidente de Gaddafi, que desertó en noviembre de 2010 y recibió asilo en París [5] . Para restaurar la monarquía, los británicos revivieron las relaciones del príncipe Muhammad al-Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia, en la actualidad en el exilio en Londres y han distribuido en todas partes la bandera roja-negra-verde con la media luna y la estrella [6].
Los estadounidenses han tomado el control económico y militar repatriando desde Washington libios en exilio para ocupar los ministerios claves y la sede del Consejo Nacional de Transición.
Por otra parte, este debate sobre la conveniencia de la intervención internacional es el árbol que oculta el bosque. Si damos un paso atrás, nos damos cuenta de que la estrategia de las grandes potencias occidentales ha cambiado. A pesar de que siguen usando y abusando la retórica de la prevención del genocidio y el deber de la intervención humanitaria de los hermanos mayores o incluso el apoyo fraterno a los pueblos que luchan por su libertad, siempre y cuando abran sus mercados, pero sus acciones son diferentes.

La «Doctrina Obama»

En su discurso en la National Defense University, el presidente Obama ha definido varios aspectos de su doctrina estratégica destacando aquello que la distinguía de las de sus predecesores, Bill Clinton y George W. Bush [7].
Primero dijo: «En sólo un mes, los EE.UU. han conseguido junto a sus socios internacionales, movilizar una amplia coalición para obtener un mandato internacional de protección a civiles, detener el avance de un ejército, evitar una masacre y establecer, con sus aliados y socios, una zona de exclusión aérea. Para poner en perspectiva la velocidad de nuestra reacción militar y diplomática, recordar que en la década de 1990, cuando la gente era intimidada en Bosnia, se tardó más de un año para que la comunidad internacional interviniera con medios aéreos para proteger a los civiles. Esta vez solo nos llevó sólo 31 días».
Esta rapidez contrasta con el período de Bill Clinton. Ella explica de dos maneras.
Por un lado los Estados Unidos en 2011 tienen un plan coherente -vamos a ver cuál-, mientras que en los años 90, dudaban entre disfrutar de la desaparición de la URSS para enriquecerse comercialmente o por construir un imperio sin rival.
Por otro lado, la política de la «reinicialización» (reset) de la administración Obama, apuntando a sustituir la negociación de la confrontación, ha dado en parte sus frutos con Rusia. Aunque ésta sea una de los grandes perdedores económicos de la guerra de Libia, ha aceptado el principio -incluso si los nacionalistas Vladimir Putin [8] o Vladimir Chamov [9] tienen ardores de estómago-.
Luego, en el mismo discurso del 28 de marzo de 2011, Obama continuó:
«Nuestra alianza más efectiva, la OTAN tomó el mando de la aplicación del embargo de armas y la zona de exclusión aérea. Anoche, la OTAN ha decidido asumir la responsabilidad adicional para la protección de los civiles libios. (...) Los EE.UU. jugarán (...) un papel de apoyo - especialmente en términos de inteligencia, de apoyo logístico, de la asistencia en la búsqueda y rescate, y de las interferencias en las comunicaciones del régimen. Debido a esta transición hacia una coalición más amplia, fundada sobre la OTAN, los riesgos y los costos de tales operaciones - para nuestras tropas y nuestros contribuyentes - se reducirán considerablemente».
Después de haber puesto por delante de Francia y fingir estar arrastrando los pies, Washington admitió haber "coordinado" todas las operaciones militares desde el principio. Hizo esto para anunciar inmediatamente la transferencia de esta responsabilidad a la OTAN.
En términos de comunicación interna, es evidente que el Nobel de la Paz, Barack Obama, no quiere dar la imagen de un presidente que dirige a su país a una tercera guerra en el mundo musulmán después de Afganistán e Irak. Sin embargo, esta cuestión de relaciones públicas no debe hacer olvidar lo fundamental: Washington ya no quiere ser el policía del mundo, pero tiene la intención de ejercer un leadership (el liderazgo) sobre las grandes potencias, intervenir en nombre de su interés colectivo y «mutualizar» los costos.
En este contexto, la OTAN se convertirá en la estructura de coordinación militar por excelencia, en la que Rusia o incluso más tarde China deberán participar.
Por último, Obama acabó en la National Defense University:
«Habrá ocasiones en que nuestra seguridad no será amenazada directamente, pero en las cuales nuestros intereses y nuestros valores lo serán. A veces la historia nos pone cara a cara con desafíos que amenazan nuestra humanidad y nuestra seguridad común - intervenir en el caso de los desastres naturales, por ejemplo, o prevenir un genocidio y preservar la paz; asegurar la seguridad regional y mantener el flujo del comercio. Estos tal vez no sean problemas americanos, pero también son importantes para nosotros. Estos son problemas que merecen resolverse. Y en estas circunstancias, sabemos que los Estados Unidos, en tanto que nación más poderosa del mundo, a menudo serán llamados a prestar asistencia».
Barack Obama rompe con el encendido discurso de George W. Bush que pretendía extender por el mundo entero el American Way of Life por la fuerza de las bayonetas. Aunque admite que desplegar recursos militares para causas humanitarias u operaciones de mantenimiento de la paz, solo concibe la guerra para la «seguridad regional y mantener el flujo del comercio».
Esto merece una explicación detallada.

Cambio Estratégico

Por convención o por conveniencia, los historiadores llaman cada doctrina estratégica por el nombre del presidente que la lleva a cabo. En realidad, la doctrina estratégica se desarrolla ahora en el Pentágono y no en la Casa Blanca.
El cambio fundamental no se ha producido con la entrada de Barack Obama al Despacho Oval (enero de 2009), sino con la de Robert Gates al Pentágono (diciembre de 2006). Los dos últimos años de la presidencia de Bush no salen pues de la «Doctrina Bush», sino que son el preludio de la «doctrina Obama». Y es porque él acaba de ganar que Robert Gates plantea retirarse con orgullo del trabajo acabado[10].
Para hacerme entender, yo distinguiría entre una «doctrina Rumsfeld» y una «doctrina Gates».
En a primera, el objetivo es cambiar los regímenes políticos, uno por uno en todo el mundo, hasta que todos ellos sean compatibles con el de los Estados Unidos. Esto se llama «democracia de mercado» es en realidad un sistema oligárquico en el que los pseudo-ciudadanos están protegidos de acciones arbitrarias del estado y pueden elegir a sus líderes sin poder elegir sus políticas.
Este objetivo llevó a la organización de las revoluciones de colores como la ocupación de Afganistán e Irak.
Sin embargo, dice Barack Obama en el mismo discurso:
«Gracias a los extraordinarios sacrificios de nuestras tropas y la determinación de nuestros diplomáticos, tenemos muchas esperanzas en el futuro de Irak. Pero el cambio de régimen tomó ocho años, costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y cerca de un billón de dólares. No podemos permitir que eso vuelva a suceder en Libia».
En resumen, este objetivo de una Pax Americana, que a la vez protegería y dominaría todos los pueblos de la tierra, es económicamente inviable. Del mismo modo, además, que el ideal de convertir la humanidad entera a la American Way of Life.
Otra visión imperial, más realista, se ha impuesto poco a poco en el Pentágono. Fue popularizada por Thomas PM Barnett en su libro The Pentagon’s New Map. War and Peace in the Twenty-First Century (El Nuevo Mapa del Pentágono. Guerra y Paz en el siglo XXI).
El mundo del futuro estaría dividido en dos. Por un lado, el centro estable, en torno a los Estados Unidos para los países desarrollados o al menos democráticos. El otro una periferia, abandonada a sí misma, experimentando el subdesarrollo y la violencia. El rol del Pentágono sería el de garantizar el acceso del mundo civilizado que necesita la riqueza natural de los suburbios que no saben usarla.
Esta visión presupone que los Estados Unidos están compitiendo cada vez más con otros países desarrollados, pero se convierte en su líder de seguridad. Parece posible con Rusia, desde que el presidente Dmitry Medvedev, abrió el camino para la cooperación con la OTAN durante el desfile para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, a continuación, en la cumbre de Lisboa. Esto puede ser más complicado con China, cuya nueva dirección parece más nacionalista que la anterior.
La división del mundo en dos zonas, estable y caótica, donde la segunda es la reserva de las riquezas naturales de la primera, obviamente, plantea la cuestión de límites. En la obra de Barnett (2004), los Balcanes, Asia Central, la mayor parte de África, los Andes y América Central son lanzadas a las tinieblas. Tres estados miembros del G-20 -de los cuales uno es también miembro de la OTAN-, están condenados al caos: Turquía, Arabia Saudita e Indonesia. Este mapa no es estático y las repescas siguen siendo posibles. Así, Arabia Saudita está ganando sus galones aplastando en la sangre la revuelta de Bahrein.
Puesto que ya no es una cuestión de ocupar los países, sino sólo de mantener las áreas de explotación y llevar a cabo redadas en caso necesario, el Pentágono debe extenderse a toda la periferia el proceso de fragmentación de «remodelación» que se inició en el «gran Medio Oriente» (Greater Middle-East). El fin de la guerra ya no es la explotación directa de un territorio, sino la desintegración de toda posibilidad de resistencia. El Pentágono se está centrando en el control de las rutas marítimas y las operaciones aéreas para subcontratar en mayor medida las operaciones de tierra a sus aliados. Este fenómeno es el que acaba de comenzar en África con la partición de Sudán y las guerras en Libia y Costa de Marfil.
Si, en términos de discurso democrático, el derrocamiento del régimen de Muammar Gaddafi, sería una meta gratificante, no es ni necesario ni deseable desde el punto de vista del Pentágono. En la «doctrina Gates», más vale mantener un Gaddafi histérico y humillado en una reducido tripolitano que una Gran Libia capaz de resistir un día de nuevo al imperialismo.
Por supuesto, esta nueva visión estratégica no será sin dolor. Habrá flujos de migrantes, que son cada vez más, huyendo del infierno de la periferia para entrar en el paraíso del centro. Y habrá esos incorregibles humanistas para pensar que el paraíso de unos no debe construirse sobre el infierno de otros.
Es este proyecto el que está en juego en Libia, y es en relación a él que cada uno tiene que determinarse.
Notas:
[1] «Washington ante la cólera del pueblo tunecino», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de enero de 2011.
[2] «Egipto al borde del baño de sangre», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 31 de enero de 2011.
[3] «El manual de EE.UU. para una revolución de color en Egipto» (en inglés), Red Voltaire, 1 de marzo de 2011.
[4] «Festival de hipócritas. Álbum de fotos de Gadafi» (imitación), Red Voltaire, 25 de marzo de 2011.
[5] «Francia estaba preparando el derrocamiento de Kadhafi desde noviembre» por Franco Bechis, Red Voltaire, 24 de marzo de 2011.
[6] «Quand flottent sur les places libyennes les drapeaux du roi Idris» (en castellano: "Cuando flotaba en las banderas de valores Libia del Rey Idris" por Manlio Dinucci, Red Voltaire, 1 de marzo de 2011, artículo no traducido en castellano.
[7] «Mensaje a la Nación a Libia» por Barack Obama, Red Voltaire, 28 de marzo de 2011.
[8] «Remarks by Vladimir Putin on the situation in Libya» (en castellano: "Observaciones sobre la situación en Libia"), de Vladimir V. Putin, Red Voltaire, 21 de marzo de 2011.
[9] «El embajador ruso en Trípoli acusa a Medvedev de traición en cuestión libia», Red Voltaire, 26 de marzo de 2011.
[10], «Robert Gates, a punto de irse», Red Voltaire, 7 de abril de 2011.

diumenge, 10 d’abril de 2011

12 Razones por las cuales Obama es peor que Bush

Por Diego Ignacio Mur




EEUU camino a una Dictadura. (Basado en conceptos de Activist Post, sus frases textuales entre comillas) George W. Bush fue, claramente, una marioneta de la elite de bancaria, militar y petrolera. Las políticas que puso en marcha tras el "atentado" del 9 / 11, a una velocidad increíble, hicieron evidente la existencia de un plan predeterminado, y que fue ideado con suficiente antelación. Esto no significa que otros presidentes hayan sido menos controlados por esta agenda oculta, pero durante el mandato de Bush existió una notable aceleración en el crecimiento y tiranía de las corporaciones. Estas políticas impulsaron guerras, agresiones, vigilancia ilegal de los ciudadanos estadounidenses, torturas a detenidos indefinidamente y sin cargos formales, injustos acuerdos de "libre mercado", y rescates bancarios que enfurecieron, legítimamente, a muchos progresistas.Sin embargo, el Playboy Obama profundizó este tipo de maniobras, transformando su gestión en un régimen draconiano, y recién comienza las "jugadas".

Luego de 8 años del reinado de Bush, que terminó con un récord de imagen negativa por debajo de los 20 puntos, la promesa de esperanza y cambio que Obama representaba inspiró a muchos progresistas hasta la exageración. Sus discursos de campaña eran tan poderosos que consiguió el Premio Nobel de la Paz, sin haber hecho nada por la paz, excepto ofrecerse como candidato para el premio a fin de ser elegido. Como profesor de Derecho Constitucional y abogado, Obama parecía tener una mayor comprensión del equilibrio y el poder que el lacayo Bush. 


Corporatocracia

      Si bien las políticas implementadas bajo el liderazgo de Obama exhiben la continuación de la agenda tiránica de Bush, su impresionante giro traicionero hacia el populismo y su avasallamiento de los principios constitucionales para justificar esas acciones, lo hacen un verdadero hipócrita.

      Existen muchos artículos que enumeran las promesas incumplidas de Obama y sus mentiras, sin embargo aquí tienen 10 de ellas que demuestran porque Obama es tan malo o peor que Bush: 

  • 1) Bancos / rescates corporativos: Aunque el "Programa de Alivio para Activos en Problemas" (TARP), también conocido como el plan de rescate bankster, fue implementado por Bush, Obama lo apoya firmemente y como sea necesario. Obama además ha impulsado este acaparamiento masivo de riqueza otorgando un colosal estimulo que, básicamente, fue absorbido por la crisis financiera. Todo dicho, Bloomberg y otros informaron que las garantías de los contribuyentes de Wall Street están por sobre los 23 billones de dólares. Adicionalmente, la parte más influyente del gabinete de Obama y los zares nombrados directamente por él, se encuentran íntimamente ligados a los grandes bancos como JP Morgan y Goldman Sachs. Por otra parte, Obama y sus líderes demócratas dieron a la Reserva Federal aún más poder regulador sobre la economía. La Administración se congratula por la ley de reforma financiera como si hubiera sido un logro político importante, pero el proyecto nunca fue dirigido a resolver los tres problemas más importantes: no romper o reducir el tamaño de los bancos "demasiado grandes para quebrar", no eliminar las garantías masivas del gobierno a los bancos gigantes, e incluso no se aumentaron los requisitos de liquidez para impedir colapsos en el futuro.
  • 2) La traición de los pobres: Bush nunca pretendió maldecir a los pobres ni ironizar demasiado respecto a su condición. Sin embargo, Obama se había mostrado a si mismo como alguien diferente, principalmente porque el Partido Demócrata es visto como más empático hacia los pobres. Obama prometió cuidados de salud más asequibles, crear nuevos puestos de trabajo, y facilitar el acceso a una educación universitaria. Sin embargo, el proyecto de salud de su administración demostró que en realidad perjudica a los pobres. Los controles de capital y préstamos universitarios son cada vez peores e inútiles y esto lo demuestra la existencia de un número récord de estudiantes que no pueden encontrar trabajo para pagar su hospedaje o insumos. Hasta el momento Obama sólo parece estar ayudando a los pobres emitiendo mas "estampillas de alimentos" para un número (otra vez) récord de estadounidenses necesitados, una maniobra que planea recortar del presupuesto. Obama también supera a Bush bajando los impuestos a los más ricos mientras la gente pobre sufre los dramáticos efectos de la inflación y la disminución de ayuda gubernamental ante la austeridad.
  • 3) La expansión de Libre Comercio: Obama criticó a NAFTA, GATT y otros "tratados de libre mercado" que fueron puestos en marcha durante los gobiernos de Clinton y Bush (con el CAFTA). Uno de los slogans publicitarios de Obama durante su campaña presidencial decía mediante anuncios que, por causa del TLC se habían perdido un millón de empleos, "incluyendo 50.000 puestos de trabajo aquí en Ohio". Y Obama dijo a los sindicatos que "siempre se había opuesto al TLC, afirmando que dicho acuerdo comercial debía ser modificado y renegociado". Esta muy claro que los acuerdos de libre mercado perjudicaron a las fábricas estadounidenses y a sus trabajadores (tal como Obama expresaba durante su campaña). Esos acuerdos de libre comercio fueron diseñados solo para ayudar a las corporaciones multinacionales que en realidad, fueron quienes los idearon, y son las compañías para las cuales trabaja Obama. En contraste con fundar una "oposición" a tales acuerdos, el gobierno sigue adelante con muchos de ellos y ha creado nuevos muy similares.
  • 4) La escalada de guerras de agresión:
La guerra de agresión, delito de agresión o crimen contra la paz es aquel contemplado en el artículo 5º del Estatuto de Roma (pero aún no definido) que crea la Corte Penal Internacional. Este artículo simplemente lo menciona como uno de aquellos crímenes o delitos sobre los cuales tiene competencia la referida Corte. Durante la discusión del Estatuto, no hubo mayores inconvenientes para determinar los otros tres crímenes (genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad) puesto que sus definiciones se encontraban ya enmarcadas dentro de la historia del Derecho Internacional Humanitario o del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en particular el genocidio en la Convención de las Naciones Unidas contra el Genocidio del año 1948 y los otros dos en los Convenios de Ginebra. El caso particular de éste delito, (a diferencia del narcotráfico o el terrorismo, que no fueron incluidos), es que ya existía el antecedente hecho valer en los Juicios de Núremberg y de Juicios de Tokio. Dentro de este esquema, contra la guerra de agresión, debiera constituir la prohibición absoluta y la potencial aplicación de la pretensión punitiva de la Corte, en contra de quienes organicen, avalen o realicen guerras de agresión o guerras de conquista. Su fundamento político está establecido en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas. El inicio de una guerra de agresión es un crimen estipulado en el Derecho internacional consuetudinario como cualquier guerra que no sea de autodefensa o sancionada por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Los Juicios de Núremberg que siguieron a la Segunda Guerra Mundial llamaron al inicio de una guerra de agresión "algo esencialmente perverso... iniciar una guerra de agresión... no es solo un crimen internacional, es el mayor crimen internacional diferenciándose de los otros crímenes en que contiene en sí mismo la perversidad acumulada de los otros."
Se pensaba que Obama jamás podría ser peor que Bush, en lo que respecta a las guerras de agresión - particularmente por tratarse de un Premio Nobel de la Paz-. Sin embargo lo contrario. Obama tiene hoy bajo ataque a más países que Bush, y está bombardeando Pakistán, Yemen y Libia, sin la aprobación del Congreso. Obama aún peor que un belicista neocon, ya que inventa y paga mercenarios para más tarde desdibujar informaciones de prensa, con el objetivo de exigir "una amenaza real o fabricada" para justificar la intervención militare de Estados Unidos, y con vagas justificaciones humanitarias. En otras palabras, si un dictador secular quiere acabar con un puñado de yihadistas que ponen en peligro su régimen, ahora EEUU va a bombardear al dictador, y al país entero, apoyando a los yihadistas si esto sirve a intereses corporativos. Desde cualquier punto de vista es obvio que Obama sirve a los banqueros, militares y "amos del petróleo", sin importar las etiquetas o excusas que quiera impartir. "Es verdaderamente una exhibición repugnante ver progresistas apoyando las guerras de Obama como si esto fuera más justo que lo hecho por Bush". 

  • 5) La Tortura y el Asesinato como deporte: Bush aceptó parte de la culpa por las torturas en Abu Ghraib. Y con razón, ya que fue su Administración la que estableció mayores permisos para torturas en interrogatorios, dando lugar a comportamientos muy desagradables. Obama utilizó la noción de cerrar la prisión de Guantánamo para ganar puntos políticos durante su campaña, y mostrarse como él "anti-tortura". Además, prometió mostrar todas las fotos de los torturados y aberraciones cometidas en dicha instalación. No sólo Guantánamo permanece en funcionamiento tras dos años de su mandato, ahora, los detenidos tienen menos derechos que cuando Bush era presidente. Además, Obama permitió que torturaran al soldado estadounidense Bradley Manning, simplemente por ser denunciando como "sospechoso". Si se permite este tipo de tratamiento a un ciudadano norteamericano, no es posible imaginar las abominables tácticas que están siendo utilizados contra detenidos enemigos. Si es justo culpar a Bush por Abu Ghraib, entonces también parece justo culpar a Obama por generar un ambiente donde los EE.UU. participan de un "deporte militar" donde se masacran civiles inocentes - Obama parece disfrutar mientras pisotea el concepto de "pureza humanitaria" en otras naciones.
  • 6) Vigilancia ilegal y domiciliaria: Parece que el acecho del monstruoso complejo industrial iniciado durante el gobierno de Bush sigue en pleno apogeo con Obama. Obama votó a favor de la inmunidad de Bush / Cheney FISA-Telecom luego de prometer, cuando era senador, apoyar una obstrucción a esta medida. Glenn Greenwald reportó al respecto: "Así que el candidato Obama prometió ambiguamente a sus seguidores que iba a trabajar para desenmascarar "completamente" y castigar a los responsables "del pasado" que incurrieron en delitos de vigilancia ilegal infringiendo plenamente la Ley. Pero sin embargo, el hoy Presidente Obama, se ha convertido en el impedimento principal para que, precisamente, pueda llevarse a cabo esta rendición de cuentas, y lo ha hecho participando reiteradamente en maniobras legales para asegurar que estas "ofensas del pasado" - tanto vigilancias como torturas- continúen impunes, y permaneciendo en secreto para esquivar siempre la revisión judicial", y Carol Rose añadió: "...el vínculo entre el secreto y la vigilancia es crítico: en efecto, nuestro gobierno está aumentando su poder de espiar a los ciudadanos libres, mientras, al mismo tiempo, disminuye el legitimo derecho de los ciudadanos de controlar a su gobierno. Esto es la antítesis de la democracia", "...esto nos dice cuan fuera de control se hallan las operaciones de vigilancia ilegales, más aún cuando compañías privadas extranjeras son contratadas para espiar a los estadounidenses que defienden al medioambiente. Y a esto se suma el despliegue de la TSA con escáneres de cuerpo desnudo y la intrusiva bajadas de pantalones aplicada en forma selectiva en los aeropuertos y ferozmente defendida por los DHS de Obama".
  • 7) La muerte del Estado de Derecho: El Estado de derecho es aquel Estado en donde sus autoridades se rigen, permanecen y están sometidas a un derecho vigente en lo que se conoce como un Estado de derecho formal. Éste se crea cuando toda acción social y estatal encuentra sustento en la norma; es así que el poder del Estado queda subordinado al orden jurídico vigente por cumplir con el procedimiento para su creación y es eficaz cuando se aplica en la realidad con base en el poder del Estado a través de sus órganos de gobierno, creando así un ambiente de respeto absoluto del ser humano y del orden público. El Estado de Derecho es un concepto antiguo que significa que una sociedad se rige por leyes escritas en pos de un objetivo racional contrastando con un sistema donde rige el capricho personal o la arbitrariedad de un rey, "con el Estado de Derecho, nadie está por encima de la ley, ni siquiera los reyes". Sin embargo, hemos visto este una constante erosión de este concepto, que va desprendiéndose de la realidad desde hace muchas décadas, aunque esta erosión nunca había sido tan evidente como durante el gobierno de George W. Bush, cuyo equipo permanentemente ha subvertido las normas en favor de la élite. "Con Bush, y ahora con Obama, la élite corporativa ahora puede, claramente, salirse con la suya mientras realiza crímenes masivos contra la humanidad y también fraudes, mientras la gente común, "pequeña", es rutinariamente castigada por delitos menores. Al mismo tiempo y sin siquiera un atisbo de vergüenza, los bancos pueden, abiertamente, saquear y estafar al público. El gobierno puede espiar a los estadounidenses. La TSA puede violar nuestra intimidad física, y mientras tanto, las grandes corporaciones siguen envenenándonos y destruyendo la biodiversidad con absoluta impunidad. Además, Obama firmó una orden ejecutiva para detener indefinidamente el "terror", incluso después de la absolución -, mientras que otros legisladores tratan de eliminar los derechos de Miranda. ¿Quién se encargará de investigar estos crímenes e injusticias? Mientras las corporaciones criminales con sus socios en el gobierno continúen siendo los engranajes de este sistema, no habrá estado de derecho, ni Justicia.
  • 8) Restricciones a la Libertad de Expresión: Bush utilizaba principalmente el miedo, la intimidación, el espionaje y periodistas mercenarios para controlar la información. Y fue así como Bush junto al cártel de los medios de comunicación, actuaron en concordancia para vender gigantescas mentiras al público. Ahora, a medida que más personas reemplazan la televisión con Internet, las "noticias" son más difíciles de controlar por el establishment. En ese marco, a medida que acontece el despertar global, la represión y censura se intensifican por mandato de Obama. La represión es más evidente en Internet (véase el siguiente punto) y sobre manifestantes pacíficos. En un episodio tragicómico e hipócrita que ejemplifica el monstruo tiránico en el que esta administración se ha convertido, Hillary Clinton dio un discurso sobre "el apoyo al derecho de los manifestantes pacíficos", mientras sus matones encargados de la seguridad echaban violentamente a un activista de la audiencia por estar de pie en señal de protesta. Además, se realizó un bestial operativo con la policía estatal durante la reunión del G-20 del 2009, en Pittsburgh, para reprimir protestas pacíficas. Por último, sabemos a que dirección se dirige la actual administración en términos de libertad de expresión, dada la reciente manifestación oficial donde el gobierno revela su deseo de "prohibir" o poner un "impuesto" a las teorías de la conspiración , y para transformarlas en un delito grave.
  • 9) El ataque contra los derechos de quienes utilizan Internet: El libre y "gratuito" Internet está bajo una absoluta supervisión de Obama. Resulta obvio que nunca se ha trabajado mucho en un camino para salvaguardar la privacidad en Internet, especialmente desde que "la Ley Patriota" entró en plena vigencia. Pero ahora, el libre acceso a la información a través de Internet es el nuevo objetivo de una normativa "de protección" llamada ciberseguridad, estipulada como Ley Nacional. También conocida como el Proyecto de Ley "Internet Kill Switch" de la mano con la "Lucha contra la Infracción Online" y "falsificaciones", Ley (COICA), también conocido como el Proyecto "Lista Negra" de dominios. El Internet libre también es amenazado por acuerdos basados en la "neutralidad de la red", el mercado, los acuerdos, las demandas civiles, la censura técnica a través de motores de búsqueda, y sí, también impuestos para los blogs. Por último, el DHS ha aprovechado arbitrariamente los nombres de dominio, algo que en EEUU es claramente inconstitucional. Habida cuenta de que Obama duerme en la misma cama que Google y otros sitios en el cartel de la información corporativa.
  • 10) "Obamacare" y Fascismo: Incluso muchos progresistas ven la perspectiva "Obamacare" (Obama te cuida) como una política puramente fascista. Cuando una progresiva trata de defender a Obamacare en estos días, el mejor argumento que puede dar es "por lo menos Obama trató de solucionar el problema." Es una estrategia que usan para desviar sutilmente la culpa a Bush. La reforma sanitaria estaba destinada a aumentar la competencia y la cobertura asequible para todos los estadounidenses. Sin embargo, los monopolios de seguros privados continúan robando y los ciudadanos están obligados a contratarlos, bajo pena de cárcel, mientras tanto, 1.000 de las corporaciones más conectadas están exentas de la ley. Además, la FDA sigue bajo el estricto control de la corrupta industria farmacéutica (Big Pharma - Gigantes Químicas) y los sugestivos obsequios a las compañías farmacéuticas no han hecho más que aumentar. Por último, cuando hubo enormes beneficios económicos, ellos deciden si la gente vive o muere, y el racionamiento presupuestario de los servicios. Así que, sí, la fusión del gobierno con las corporaciones de salud se completa con fines de lucro y "paneles de la muerte."
  • 11) Obama y su colaboración con el genocidio mundial para reducir la población 1: "Estimado Presidente Obama: He sido una devota seguidora de su gestión presidencial hasta ahora. Pero al liberar completamente los cultivos OGM / alfalfa GE (cultivos genéticamente modificados), incluyendo tambien la remolacha azucarera, usted ha desatado una nueva ola que contribuye de manera incontenible a la contaminación de este planeta. Estos cultivos tóxicos, no sólo generan ganancias extraordinarias para corporaciones como Monsanto, mediante la venta de productos quimicos toxicos que destruyen nuestro medioambiente incluyendo al clima. La industria biotecnologica irresponsable que usted ha respaldado, también daña a la especie humana, y en forma directa. Estos productos químicos son la raíz de los problemas de salud que usted proclama combatir, diciendo que son muy importantes para usted y su familia, entre ellos: el cáncer, la diabetes, la obesidad, el autismo, el TDAH, la leucemia infantil, la falta de órganos, infertilidad, defectos de nacimiento e inteligencia reducida".Leer más.
  • 12) Obama y su colaboración con el genocidio mundial para reducir la población 2: ¿Por qué voy a tratar de reabrir el caso de Baxter y tomar mayores acciónes legales en Austria?, explica Jane Burgermeister, la periodista científica que presentó una denuncia penal ante la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en contra de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las Naciones Unidas (ONU), del gobierno norteamericano y de varias otras organizaciones públicas de salud como la FDA, así como varios laboratorios médicos y farmaceúticos, entre ellos Baxter. La denuncia acusa a esta organizaciones y sus representantes de cometer varios crímenes graves en relación con el bioterrorismo, con la tentativa de genocidio, asesinato en masa, la coacción de los órganos constitucionales, alta traición, entre otros cargos. Leer más.

Amigo, si usted quiere saber cuál es la definición moderna de fascismo, es todo lo que acaba de leer. 

      "Podemos sentir odio y protestar", pero Estados Unidos no tiene ninguna posibilidad de salir de esta circunstancia sin una evaluación honesta de lo que representa. La evolución o mutación llevada a cabo por Bush y luego Obama es evidente. 

      Dos partidos políticos se han transformado en uno. El Partido de las corporaciones. Es fácil darse cuenta mirando más allá de los símbolos. Hay "un club" central dirigiendo las operaciones.

Diego Ignacio Mur
BWN Patagonia

diumenge, 30 de gener de 2011

Neocolonialismo. Control de África Washington ante la cólera del pueblo tunecino

Neocolonialismo. Control de África
Washington ante la cólera del pueblo tunecino
por Thierry Meyssan*

Mientras los medios occidentales celebran la «Jasmine Revolution», Thierry Meyssan revela el plan estadounidense tendiente a detener la cólera del pueblo tunecino y a conservar esa discreta base de retaguardia de la CIA y la OTAN. Para Meyssan, el fenómeno insurreccional no ha terminado y la verdadera revolución, que tanto temen los occidentales, puede estar a punto de empezar.




24 de enero de 2011

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 AfriCom : Control de África
 Comunicación

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El general William Ward, ex responsable de la represión en los territorios palestinos convertido en comandante del AfriCom, participa en una ceremonia en mayo de 2010. El ejército tunecino fue reducido al mínimo, pero el país sirve de base de retaguardia para las operaciones «antiterroristas» en la región y dispone de puertos indispensables para la OTAN en el control del Mediterráneo.

A las grandes potencias no les agradan los acontecimientos políticos que no pueden controlar y que obstaculizan sus planes. Los acontecimientos que han venido conmocionando Túnez desde hace un mes no son ajenos a esa regla. Todo lo contrario.

Resulta entonces bastante sorprendente que los grandes medios internacionales de difusión, fieles aliados del sistema de dominación mundial, se entusiasmen de pronto por la «revolución de jazmín» y que publiquen investigaciones y reportajes sobre la fortuna de la familia Ben Ali, a la que anteriormente no prestaban atención a pesar de su escandaloso tren de vida.

Lo que sucede es que los occidentales están tratando de recuperar terreno en una situación que se les fue de las manos y en la que ahora quieren insertarse describiéndola según sus propios deseos.

Primero que todo, es importante recordar que el régimen de Ben Ali gozaba del apoyo de Estados Unidos y de Israel, de Francia y de Italia.
Considerado por Washington como un Estado de importancia menor, Túnez estaba siendo más utilizado en materia de seguridad que en el plano económico.

En 1987, un golpe de Estado derrocó al presidente Habib Bourguiba para favorecer a su ministro del Interior, Zine el-Abidine Ben Ali. Este último es un agente de la CIA entrenado en la Senior Intelligence School de Fort Holabird.
Según informaciones recientes, Italia y Argelia parecen haber estado vinculadas a aquella toma del poder [1].

Desde su llegada misma al Palacio de la República, Ben Ali establece una Comisión Militar Conjunta con el Pentágono que se reúne anualmente, en mayo.
Ben Ali no confía en el ejército, lo mantiene marginado y no le proporciona suficiente equipamiento, con excepción del Grupo de Fuerzas Especiales que se entrena con los militares estadounidenses y que participa en el dispositivo «antiterrorista» regional.

Los puertos de Bizerta, Sfax, Susa y Túnez se abren a los navíos de la OTAN y, en 2004, la República de Túnez se inserta en el «Dialogo mediterráneo» de la alianza atlántica.

Al no abrigar con Túnez expectativas especiales en el plano económico, Washington permite que los miembros de la familia Ben Ali exploten a fondo el país. Cualquier empresa que allí se desarrolle tiene que cederles el 50% de su capital y los dividendos correspondientes a esa tajada. Pero las cosas se ponen feas en 2009, cuando la familia que controla el país pasa de la glotonería a la avaricia y trata de chantajear también a los empresarios estadounidenses.

Por su lado, el Departamento de Estado prevé la inevitable desaparición del presidente. El dictador ha eliminado a todos sus rivales y no tiene sucesor. Se impone entonces buscarle un sustituto en caso de que fallezca. Se recluta a unas 60 personalidades capaces de desempeñar un papel político después de Ben Ali. Cada una de esas personas recibe un entrenamiento de 3 meses en Fort Bragg y posteriormente se le asigna un salario mensual [2]. Y pasa el tiempo…

Aunque el presidente Ben Ali mantiene la retórica antisionista en vigor en el mundo musulmán, Túnez ofrece diversas facilidades a la colonia judía de Palestina. Se autoriza a los israelíes descendientes de tunecinos a viajar a Túnez y a comerciar en ese país. Incluso se invita a Ariel Sharon a viajar a Túnez.

La revuelta

El 17 de diciembre de 2010, la inmolación voluntaria de un vendedor ambulante, Mohamed Bouazizi, quien se prendió porque la policía le había confiscado su carreta y sus productos, da paso a los primeros disturbios. La población de Sidi Bouzid se identifica con aquel drama personal y se subleva.

Los enfrentamientos se extienden a varias regiones y, posteriormente, alcanzan la capital tunecina. El sindicato UGTT y un colectivo de abogados organizan manifestaciones, sellando así –sin hacerlo a propósito– la alianza entre las clases populares y la burguesía alrededor de una organización estructurada.

El 28 de diciembre, el presidente Ben Ali trata de recuperar el control de la situación. Visita al joven Mohamed Buazizi en el hospital y se dirige esa misma noche a la nación. Pero su discurso televisivo expresa su ceguera. Ben Ali denuncia a los manifestantes como extremistas y agitadores a sueldo y anuncia una represión feroz. Lejos de calmar las cosas, su intervención convierte la revuelta popular en insurrección. El pueblo tunecino ya no denuncia solamente la injusticia social sino el poder político.

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El productor Tarak Ben Ammar, propietario de Nessma TV y socio de Silvio Berlusconi. Es primo de Yasmina Torjman, la esposa del ministro francés de Industrias, Eric Besson.

En Washington se dan cuenta de que «nuestro agente Ben Ali» ha perdido el control de la situación. En el Consejo de Seguridad Nacional, Jeffrey Feltman [3] y Colin Kahl [4] consideran que es hora de deshacerse del dictador ya desgastado y de organizar la sucesión antes de que la insurrección se convierta en una verdadera revolución, o sea antes de que ponga en tela de juicio el sistema.

Se decide entonces movilizar a los medios de difusión, en Túnez y en el mundo, para limitar la insurrección. Se trata de dirigir la atención de los tunecinos hacia los problemas sociales, la corrupción de la familia Ben Ali y la censura de prensa.
Todo con tal de evitar el debate sobre las razones que llevaron a Washington a poner a Ben Ali en el poder hace 23 años y a protegerlo mientras se apoderaba de la economía nacional.

El 30 de diciembre, el canal privado Nessma TV desafía al régimen con la transmisión de reportajes sobre los disturbios y organizando un debate sobre la necesaria transición democrática. Nessma TV es propiedad del grupo italo-tunecino de Tarak Ben Ammar y Silvio Berlusconi. Los indecisos captan inmediatamente el mensaje: el régimen se tambalea.

Simultáneamente, expertos estadounidenses, así como serbios y alemanes, son enviados a Túnez para canalizar la insurrección. Son estos expertos quienes, manipulando las emociones colectivas, tratan de imponer consignas en las manifestaciones. Siguiendo la técnica de las supuestas «revoluciones» de colores, elaborada por la Albert Einstein Institution de Gene Sharp [5], estos expertos dirigen la atención hacia el dictador para así evitar cualquier debate sobre el futuro político del país. Aparece así la consigna «¡Ben Ali, lárgate!» [6].

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(Foto tomada de una pantalla) El 2 de enero de 2010, el grupo Anonymous (una pantalla de la CIA) hackea el sitio web del primer ministro tunecino e inserta un mensaje en inglés. El logo es el del Partido Pirata Internacional, cuyo miembro tunecino Slim Amanou, apadrinado por la embajada de Estados Unidos, se convertirá rápidamente en ministro de Juventud y Deportes del «gobierno de unión nacional».

Bajo la denominación Anonymous, el ciberescuadrón de la CIA –ya utilizado anteriormente contra Zimbabwe e Irán– hackea varios sitios web oficiales tunecinos e introduce en ellos un mensaje de amenaza en inglés.

La insurrección

Los tunecinos siguen desafiando al régimen de forma espontánea, lanzándose masivamente a las calles y quemando estaciones de policía y establecimientos pertenecientes a la familia de Ben Ali. Algunos lo pagarán incluso con su sangre.
Desorientado y patético, el dictador sigue sin entender lo que sucede.
El 13 de enero, Ben Ali ordena al ejército disparar contra la multitud, pero el jefe del Estado Mayor de las fuerzas terrestres se niega a hacerlo. El general Rachid Ammar, ya en contacto con el general William Ward, comandante del AfriCom, anuncia personalmente al presidente Ben Ali que Washington le ordena huir.

En Francia, el gobierno del presidente Sarkozy no ha sido prevenido de la decisión estadounidense y no ha analizado los diferentes cambios de casaca. La ministra de Relaciones Exteriores, Michele Alliot-Marie, se propone salvar al dictador enviándole consejeros en materia de orden público y equipamiento para que pueda mantenerse en el poder mediante procedimientos más limpios [7]. El viernes 14 se fleta un avión de carga. Cuando terminan en París los trámites de aduana, ya es demasiado tarde. El envío de ayuda ya no es necesario. Ben Ali ha huido.

En Washington y Tel Aviv, en París y en Roma, sus antiguos amigos le niegan el asilo. Va a parar a Riyadh (capital de Arabia Saudita), no sin haberse llevado consigo 1,5 toneladas de oro robado del Tesoro público tunecino.

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Marketing: el logo de la «Jasmine Revolution» aparece en el preciso momento de la fuga de Ben Ali. En el centro se puede ver el puño en alto, símbolo ex comunista utilizado en todas las «revoluciones» de colores desde la época de Otpor, en Serbia. Desde la perspectiva de Washington, lo importante es hacer ver que todo ha terminado y que los hechos se inscriben en una dinámica internacional de carácter liberal. Es interesante señalar que el título aparece en inglés y que la bandera tunecina se reduce a un simple adorno encima de la letra R.

Jazmín para calmar a los tunecinos

Los consejeros estadounidenses en materia de comunicación estratégica tratan entonces de dar el juego por terminado, mientras que el primer ministro saliente forma un gobierno de continuidad. Es en ese momento que las agencias de prensa lanzan la denominación de «Jasmine Revolution», ¡en inglés, por supuesto! Las agencias afirman que los tunecinos acaban de realizar su propia «revolución de color». Se instaura un gobierno de unión nacional y todo el mundo contento.

La expresión «Jasmine Revolution» deja un sabor amargo a los tunecinos más viejos: es precisamente la que utilizó la CIA durante el golpe de Estado de 1987 que puso a Ben Ali en el poder.

La prensa occidental –sobre la cual el Imperio ejerce ahora más control que sobre la tunecina– descubre entonces la fortuna mal habida de la familia Ben Ali, que hasta ahora había ignorado. Se olvida, sin embargo, del visto bueno que el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, le había dado a los funcionarios del régimen pocos meses después de los motines que protagonizó la población hambrienta [8].

También se olvida del último informe de Transparency International que afirmaba que en Túnez había menos corrupción que en varios Estados de la Unión Europea, como Italia, Rumania y Grecia [9].

Mientras tanto, se desvanecen los grupos armados del régimen, que habían sembrado el terror entre los civiles durante los disturbios y los llevaron incluso a organizarse en comités de autodefensa.

Los tunecinos, a quienes se creía despolitizados y manejables al cabo de tantos años de dictadura, resultan sin embargo muy maduros. Rápidamente se dan cuenta de que el gobierno de Mohammed Ghannouchi no es otra cosa que «benalismo sin Ben Ali». Con algunos cambios de fachada, los caciques del partido único (RCD) conservan los ministerios más importantes. Los sindicalistas de la UGTT se niegan a sumarse a la maniobra estadounidense y renuncian a los puestos que les habían sido otorgados.

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Ahmed Nejib Chebbi, un oponente «Made in USA».

Además de los inamovibles miembros del RCD, se mantienen los dispositivos mediáticos y varios agentes de la CIA. Por obra y gracia del productor Tarak Ben Ammar (el gran jefe de Nessma TV), la realizadora Moufida Tlati se convierte en ministra de Cultura. Menos implicado en el negocio del espectáculo, pero más significativo, Ahmed Nejib Chebbi, peón de la National Endowment for Democracy (NED), se convierte en ministro de Desarrollo Regional y el oscuro Slim Amanou, un bloguero conocedor de los métodos del Albert Einstein Institute, se transforma en ministro de Juventud y Deportes a nombre del fantasmagórico Partido Pirata, vinculado al autoproclamado grupo Anonymous.

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La verdadera sede del poder ya no es el Palacio de la República sino la embajada de Estados Unidos. En ella se conformó el gobierno de Ghannouchi. Situada fuera de la capital tunecina, en un terreno fortificado, la embajada estadounidense es un gigantesco bunker estrechamente vigilado que abriga las oficinas centrales de la CIA y del MEPI para el norte de África y parte del Medio Oriente.

Por supuesto, la embajada de Estados Unidos no solicitó al Partido Comunista que se integrara al llamado «gobierno de unión nacional». Por el contrario, lo que hicieron fue traer de Londres, donde había obtenido el asilo político, al líder histórico del Partido del Renacimiento (Ennahda), Rached Ghannouchi.

Se trata de un islamista ex salafista que predica la compatibilidad entre el Islam y la democracia y que viene preparando desde hace tiempo un acercamiento al Partido Demócrata Progresista de su amigo Ahmed Nejib Chebbi, un socialdemócrata ex marxista. En caso de que fracase el «gobierno de unión nacional», este dúo pudiera representar una solución alternativa.

Los tunecinos se sublevan nuevamente, ampliando por su propia cuenta la consigna que se les había inculcado: «¡RCD, lárgate!». En comunas y empresas, ellos mismos expulsan a los colaboradores del régimen derrocado. ¿Hacia la revolución?

Contrariamente a lo que ha dicho la prensa occidental, la insurrección no ha terminado aún y la revolución todavía no ha comenzado. Es importante señalar que Washington no ha canalizado nada, exceptuando a los periodistas occidentales. Ahora más que en diciembre, la situación está fuera de control.



 Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).